Soñar contigo

Anglada Cerezuela

Me desvelo enredada en marañas de recuerdos.
Entre dudas, entre deudas, como agua entre mis dedos.
Con el tembloroso vértigo de no tener los pies en el suelo,
las luces en la calle son bolas de fuego.

Se borraron las estrofas de deseo en horas de recreo.
Ahora es lírica de mini bar casi siempre sin hielo.
Un estribillo es algo caro que debes pagar
y yo nunca llevo dinero.

No, no quiero dormir.
Si he de soñar contigo.
No quiero dormir
Si he de soñar contigo.
No quiero dormir.

Devorando madrugada como aguja de vinilo en un stereo.
Conduciendo a contra dirección en blanco y negro.
Ordenando el desorden para poder decir “te quiero”.
Si se vende Madrid, yo me lo quedo.

No, no quiero dormir.
Si he de soñar contigo.
No quiero dormir.
Si he de soñar contigo.
No quiero dormir.

No, no quiero dormir.
Si he de soñar contigo.
No quiero dormir.
Si he de soñar contigo.
No quiero dormir.

Y puedo morir de risa
en esta habitación con vistas.
Pierdo el control…

Vigilando los movimientos de la policía
cual sospechoso entre los coches.
Esperando a que se haga otra vez de día
para que se vuelva a hacer de noche.

No, no quiero dormir.
Si he de soñar contigo.
No quiero dormir.
Si he de soñar contigo.
No quiero dormir.

No, no quiero dormir.
Si he de soñar contigo.
No quiero dormir.
Si he de soñar contigo.
No quiero dormir.